¿ME COMPRO UNA CARAVANA? ¿MERECERÁ LA PENA?


 
¡Menudas preguntas! ¡Qué difíciles de contestar! Pero quién no se las habrá hecho alguna vez; por eso vamos a intentar ayudarte a responderlas desde nuestra experiencia.


Si te estás planteando comprar una caravana es porque te gusta el mundo del camping, de no ser así la respuesta es muy clara: "No te la compres". 

Partimos entonces de un hecho: te gusta el camping, pero... ¿sueles ir de camping en tus vacaciones, bien sea en tienda de campaña, carro-tienda o bungalow?. En caso negativo la respuesta volvería a ser: "No". Primero te recomendaríamos ir más regularmente a campings y ver como te resulta la experiencia (sobre todo si tienes hijos), pues como todas las cosas tiene sus ventajas e inconvemientes: estar al aire libre, la libertad que ofrece a los niños, posibilidad de hacerte las comidas, menor intimidad, compartir los baños, más económico...

Te gusta ir de camping y además, sueles hacerlo regularmente en tus vacaciones. ¿Es hora entonces de cambiar la tienda de campaña, el carro-tienda o el bungalow por una caravana? Aquí está la pregunta del millón. Pues sí, nosotros es lo que hemos hecho. Al principio mi marido no lo tenía muy claro, pues comprar una caravana, bien sea nueva o de segunda mano (de lo que te hablaré en otro momento) supone una inversión de dinero que no sabes cúando la amortizarás o si lo harás. Aquí te surgen un montón de interrogantes, a nosotros en concreto:
  • ¿Cuántos días al año tendremos vacaciones y podremos marchar con la caravana?
  • ¿Cuánto ahorraremos al ir en caravana en lugar de bungalow a un camping o de hotel?
  • ¿Cuánto gastará el coche de más en gasolina? 
  • ¿Dónde guardaremos la caravana cuando no estemos de camping?
  • ¿Nos gustará la caravana o nos agobiará y nos sentiremos encerrados en ella?

A pesar de estos posibles inconvenientes, son más importantes las ventajas que le hemos visto y que, día a día, nos corroboran el gran acierto al haber comprado nuestra caravana:
  • Viajas con tu "propia casa" y todas tus cosas están ordenadas y colocadas listas para ser usadas.
  • Independientemente del camping al que vayas y de sus condiciones, tú mantienes las comodidades que tengas en tu caravana (higiene, comida, nevera, electricidad...).
  • Si te apetece puedes prepararte las comidas.
  • Libertad a la hora de viajar, pudiendo hacer trayectos más largos, sin tenerlo todo organizado. Te puedes parar a descansar, comer y dormir a mitad de viaje, en la propia caravana.
  • Versatilidad en los viajes: disfrutando del relax y aire libre que te proporcionan los campings y a la vez, la posibilidad de visitar y conocer diferentes lugares al tener tu propio coche para desplazarte.  

Nosotros solemos coger la caravana tres o cuatro veces al año: ocho-diez días en Semana Santa, dieciséis-dieciocho días en verano y en algún que otro puente. El resto del tiempo la tenemos guardada en un garaje. En Semana Santa solemos ir en busca del buen tiempo y de relax después de un largo invierno. En verano hacemos nuestro gran viaje por Europa, en el que gracias a la caravana, podemos combinar lo que les gusta a los niños (piscina y/o playa, jugar, aire libre) y también a nosotros (conocer mundo y descansar). Y por último en los puentes, nos vamos cerca de casa para conocer nuestro entorno y recargar las pilas.

En conclusión, si te identificas con nuestra forma de viajar y te gusta el mundo del camping, una caravana será todo un acierto.

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